Aprobación Jurídica

Una nueva forma de vida consagrada en la Iglesia

 

Ante el crecimiento y la expansión universal de la Fraternidad, Jaime Bonet solicitó a la Santa Sede la aprobación de la misma como una estructura única de vida consagrada, integrada por las tres ramas. Después de años de diálogo y estudio, dado que no estaba madura todavía dicha posibilidad, el Arzobispo de Madrid, Sr. Cardenal D. Ángel Suquía, erigió el 25 de enero de 1993 las respectivas Ramas de los misioneros y las misioneras como Institutos religiosos, y días más tarde la Asociación pública de fieles de Matrimonios y otros Laicos Misioneros Verbum Dei. El 30 de mayo del mismo año quedó aprobado el Estatuto de la Federación de la Fraternidad Eclesial Verbum Dei por el mismo Cardenal Suquía. Mientras tanto se empezaba a abrir paso la posibilidad de que la Fraternidad fuera aprobada como nueva forma de vida consagrada al amparo del canon 605 del Código de Derecho Canónico.

La IX Asamblea General del Sínodo de Obispos (1994) dedicada a la vida consagrada, en la que participó Jaime Bonet como invitado especial, supuso un posterior impulso en el camino de la configuración de las nuevas formas de vida consagrada, surgidas en los últimos decenios a partir del espíritu del Concilio Vaticano II.

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Tras un largo proceso de reflexión teológica y canónica acerca de la configuración jurídica de la Fraternidad y la especificidad propia de cada una de sus Ramas, de manera que respondiera a la intuición del Fundador, la Santa Sede, con decreto del 15 de abril de 2000, después de obtener el consentimiento de su santidad el papa Juan Pablo II, declara la Fraternidad Misionera Verbum Dei como un único Instituto de Vida Consagrada, identidad que recoge aquella intuición del carisma fundacional.

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